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Al Primer Vuelo

Le estaba preocupando a él la cosa aquella desde el momento
mismo en quehabía sucedido. No importaba dos ardites, bien
examinada; pero debióhaber pasado de otro modo muy
diferente... Anduvo, anduvo, pensando yandando, sin mirar a un
lado ni a otro, porque harto sabía que el mirarera innecesario
hasta llegar al punto preciso, que estaba bien marcadoen su
memoria... cosa de media vara a la derecha del camino...
subiendo;porque ello había sido bajando, y entonces quedó a la
izquierda... Porallí, en tales días y a tales horas, no solía pasar
gente; y aunquepasara, sería lo mismo para el caso. ¿Quién
había de fijarse?... Yaunque se fijara, ¿valía ello para nadie, a la
simple vista, el trabajode doblarse por la mitad?...
Anduvo otro buen pedazo del camino, y se detuvo de pronto.
—Aquí fue—se dijo—, y aquí debe de estar. Miró... y allí
estaba:sobre un tapiz de apretado césped, y entre dos helechos y
un guijarro.El mismo clavel, doble, reventón y encarnado, con el
rabillo tronchadoal rape: el que se le había caído a Nieves de la
boca y había recogidoél... para volverle a tirar porque a Nieves
ya no le servía... Este erael caso.
Recogido el clavel, y después de contemplarle mucho, y hasta
de examinarla huella de los dientecitos de la sevillana, le olió
con avidez. Por unimpulso maquinal... o no maquinal, se le llevó
después a la boca; peropor otro impulso de mejor casta, le apartó
de ella.
—No se trata de eso—se dijo, conservando el clavel en la
mano con grancuidado para que no se deshojara—, sino de cosa
muy distinta... y másdecente. Por de pronto, vuelta hacia abajo,
porque no hay necesidad deque los badulaques de la Glorieta me
atisben; y vamos poco a pocoponiendo el caso a su verdadera
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