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Aguas Fuertes

que adular alos que han sido sus compañeros, a quienes han aventajado siempre en
eltalento, y que por dedicarse a la política, maltrechos quizá en laliteratura, ocupan
altas posiciones y otorgan mercedes.
Pero si todavía es poco lisonjera la situación del escritor en España,en el horizonte
se divisan ya señales de un nuevo y mejor estado. Dealgunos años a esta parte ha
mejorado notablemente el aspecto económicode las letras: ya los autores o poetas que
abastecen el teatro, puedenvivir de sus obras, y dentro de algunos años tal vez los que
escribenlibros y artículos puedan hacer lo mismo. Se fundan casas editorialesserias y
acaudaladas en sustitución de los editores sórdidos e ineptosque antes se lucraban con
la miseria del escritor; muchos literatosadministran sus obras con acierto, otros se
hacen pagar dignamente, ycasi han desaparecido los necios que por verse en letras de
moldeescriben de balde. En este respecto, preciso es confesar que lapoblación de
España que más está haciendo para procurar independencia alliterato, beneficiando
sus obras con habilidad en la península,explotando los mercados de América para
nosotros cerrados hasta ahora yarriesgando fuertes capitales en este negocio, es
Barcelona. Siguiendode tal suerte, y si Madrid no trabaja algo más en pro de las artes
y lasletras patrias, barrunto que pronto será Barcelona el centro intelectualde España.
LOS AMORES DE CLOTILDE
(NOVELA)
En el cuarto de Clotilde, primera actriz de uno de los teatros másimportantes de la
capital, se reúnen todas las noches hasta media docenade amigos. La tertulia dura casi
siempre tanto como la representación;pero tiene algunos paréntesis. Cuando la actriz
necesita cambiar detraje se dirige a sus tertulios con sonrisa graciosa y ojos
suplicantes:
—Señores, ¿me dejan ustedes un momentito?... un momentito nada más.
Todos se van al saloncillo y aguardan con paciencia: me he equivocado,no todos,
porque el más joven de ellos, que estudia hace tres años eldoctorado de medicina,
aprovecha la ocasión y va a dar una vuelta porlos bastidores a estirar un poco las
piernas y a pescar algún besodescarriado. Pero en fin, la mayoría espera paseando o
sentada a queClotilde entreabra la puerta y asomando su cabeza de reina o de
villana,según el papel que va a representar, les grite:
—Adelante, caballeros... ¿He tardado mucho?
 
 
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