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Aguas Fuertes

legendariono comprende cómo se puede vivir sin almenas, sin alfanjes,
puenteslevadizos, cascos y cimitarras. El amor no tiene atractivo para él, sinocuando
la dama aguarda toda la noche a su galán en una ventana delcastillo, sin miedo a
catarros ni a reumatismos, y el galán despacha alotro barrio media docena de deudos
para llegar hasta ella. Los combates,las emboscadas, los asaltos, los pisos que se
hunden para sumirle a unoen profunda mazmorra, los fosos, los despeñaderos, etc.,
etc., son lasúnicas cosas que entusiasman a nuestro mosquito. En su concepto, no
sepuede vivir a gusto, sino con el alma en un hilo. Sus poemas, porconsiguiente, están
saturados de aquellos elementos que admiten muchas yvariadas combinaciones, según
puede verse en las infinitas leyendas quelos lectores habrán, sin duda, oído recitar en
su vida.
El argumento es lo único permanente o inalterable en estas leyendas; unamor
desgraciado por la enemistad tradicional de los papás de losnovios; dos señores
feudales de cortos alcances y que padecen deatrabilis; los chicos que no se resignan a
ser desgraciados y continúansus relaciones hasta que una noche los sorprenden juntos
y les arman unbelén; el padre de la niña que encierra a su presunto yerno en
unamazmorra, y le tiene a pan y agua sujeto con cadenas; el novio que seescapa
ayudado por la niña, y viene después con su mesnada a dar unasalto a su suegro; rapto
de la novia; el papá suegro que no se resigna,arma su mesnada y va a dar otro asalto a
su yerno y le lleva la novia;el yerno, que tiene muy malas pulgas y arma de nuevo su
mesnada y vuelvea robar la chica, etc., etc. Los asaltos se prolongan hasta que
lanovia, fatigada de tanto trasiego de un castillo a otro, se decide aespirar.
Con este sencillo argumento, que muchos años de uso han consagrado,lograron
triunfos imperecederos una muchedumbre de mosquitos, cuyosnombres guardará tan
cuidadosamente la historia, que nadie losaveriguará jamás. Dentro de él caben
infinitas combinaciones, bellas einteresantes, según el número y distribución de los
asaltos y losangriento de la lucha; según la calidad del novio, que puede sercaballero
y trovador o caballero solamente; el carácter del paisaje, quepuede estar cerca del
oceano o en lo interior de la sierra; el corceldel amante, que puede ser blanco, negro o
alazán, etc., etc. De todosmodos, yo aconsejo a los jóvenes líricos que no se aventuren
por ningunaconsideración a cambiarlo, pues al romper con los usos establecidos
secorre grave peligro, y no en vano está sancionado desde tiempoinmemorial por cien
generaciones de mosquitos.
Por último, hablaré del mosquito clásico. Lleva la ventaja a suscompañeros de que
ha estudiado regularmente la segunda enseñanza yconoce la retórica de Hermosilla.
Ha obtenido siete escribanías de plataen otros tantos certámenes poéticos abiertos en
varias provincias deEspaña, y en todas partes se han hecho lenguas de su forma, que
losperiódicos califican constantemente de gallarda. Como es natural,desprecia
profundamente el fondo, en el cual no ha brillado ni brillará,y admira en primer
término, tratándose de poesía, la paciencia, que esla facultad que todo clásico debe
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