Not a member?     Existing members login below:

Aguas Fuertes

tercero a manos delmancebo de las décimas: buena voz, potente y cavernosa, como
convenía aun rey visigodo.
El público aguardaba con impaciencia la catástrofe: cuando le parecíabien,
bostezaba; cuando lo creía necesario, sacaba La Correspondenciade España y leía.
Había muchas personas que llegaban a desear que elbarba cayese pronto bañado en su
sangre para escapar a casa y meterseen la cama.
En el acto segundo había un monólogo del rey, de inusitadas dimensiones.El
público ya tenía entre pecho y espalda setenta y cinco endecasílabosde este monólogo
y se disponía a recibir con resignación otra partida nomenos crecida, cuando de
pronto...
—¿Qué ha pasado... qué sucede? ¿Por qué se levanta el público? ¿Por quése puebla
la escena de gente?
Un bulto, un hombre, acaba de caer de las bambalinas sobre el escenariocon
espantoso estruendo. Un grupo de gente le rodea en seguida. Elpúblico aterrado se
agita y se alborota: quiere saber lo que ha pasado.Al fin uno de los actores se destaca
del grupo y dice en voz alta: «queel traspunte Antonio García, caminando por los
telares del teatro, habíatenido la desgracia de caerse.
—¿Pero, está muerto?... ¿está muerto?—preguntan varias voces.
El actor hace con la cabeza señal afirmativa.
LLOVIENDO
Cuando salí de casa recibí la desagradable sorpresa de ver que estaballoviendo.
Había dejado al sol pavoneándose en el azul del cielo,envolviendo a la ciudad en una
esplendorosa caricia de padre... ¡Quiénhabía de sospechar!...
En un instante desgarraron mi alma muchedumbre de ideas extrañas; laduda se
alojó en mi espíritu atormentado. ¿Subiría por el paraguas? Enaquella sazón mi
paraguas ocupaba una de las más altas posiciones deMadrid: se encontraba en un piso
tercero, con entresuelo y primero.Arranquémosle la careta: era un piso quinto.
Las escaleras me fatigan casi tanto como los dramas históricos: a vecesprefiero
escuchar una producción de Catalina o Sánchez de Castro, conreyes visigodos y todo,
a subir a un cuarto segundo. Me hallaba en unade estas ocasiones. La verdad es que
llovía sin gran aparato, pero de unmodo respetable. Los transeúntes pasaban ligeros
 
 
Remove