Not a member?     Existing members login below:

Adriana Zumarán

"Oh mon fiancé, souffres-tu, dit elle,
Quand le vent d'hiver gémit dans le bois,
Quand la froide pluie aux tombeaux
ruisselle?
Pauvre ami couché dans l'ombre éternelle,
Entends-tu ma voix?"
Su júbilo se hizo ardiente como un delirio. Y en las estrofas
finalesdel poema, todo su corazón acompañaba el arranque de
fidelidadapasionada que hace exclamar a la joven, cuando su
amado intenta volversolitario a la tumba:
"Non! je t'ai donné ma foi virginale,
Pour me suivre aussi, ne mourrais tu pas?
Non! je veux dormir ma nuit nuptiale,
Blanche, à tes côtés, sous la lune pâle,
Morte entre tes bras!
En aquel momento su madre empezó a hablar para hacerle
reproches, en unaletanía lamentable. Estaba inmóvil, con las
manos entrelazadas y losojos aflijidos y fijos. La luz del
crepúsculo esfumaba su cara y su peloen una tonalidad rojiza.
Adriana la escuchaba como entre sueños; yperdida en la remota
nostalgia se repetía las palabras dolientes delpoema. Y no era ya
su novio infantil, sino Julio Lagos el amante que ensu visión
interior bajaba con ella al sepulcro, besándola sobre losojos; y
entre la masa negra de los cipreses, huía el sudario del otro.
De pronto, en una brusca caída a la realidad, la sacudió el
traqueteo yel ruido más fuerte del tren. Un "rápido" pasó por la
vía paraleladisparando un silbato estridente; y la mancha
momentánea de los cochesosciló en la penumbra del paisaje
rayándolo confusamente. Ahora era unpaisaje sombrío, todas las
Remove