Not a member?     Existing members login below:

A Vuela Pluma Colección de Artículos Literarios y Políticos

de que procede, se someta á lasleyes, usos y costumbres del país de su nueva
residencia, sufra lasmolestias y se exponga á los peligros que allí sufren ó á que allí
seexponen los demás, y reclame contra cualquier agravio ó daño, no por lavía
diplomática, sino por los medios y recursos que le preste lalegislación del país adonde
voluntariamente ha ido.
Así se evitarían muchos males. Así se evitaría que, en ocasiones, en vezde ser una
ventura que venga un extranjero, con capital ó coninteligencia ó con ambas cosas, á
un país pobre y débil, sea unacalamidad ó un ominoso preludio de vejámenes y
sobresaltos, y así seevitaría que el extranjero que pasa de un país débil á un país
fuertesea desatendido y acuda en balde, en cualquier reclamación, á sulegación, á su
cónsul ó directamente á su gobierno.
Hasta hoy no se ha pensado en esta reforma del Derecho internacional,que
ligeramente dejo indicada. No clamo, pues, contra la costumbreprotectora. No
protesto del uso, sino del abuso. Y lo que más lamento esque en los Estados Unidos se
haya sutilizado y alambicado tanto el uso óel abuso, que no reclaman sólo en favor de
legítimos, castizos y nativosanglo-americanos, sino en favor de cualquier cubano
rebelde que se va ála gran república huyendo de la autoridad española por delitos
políticosque su nueva patria adoptiva no considera como tales. Han procedido deaquí
muchas reclamaciones, que hemos satisfecho con longanimidadlastimosa, por donde
los rebeldes, al ver la protección triunfante quese les otorga y la condescendencia con
que España la acepta y paga,desdeñan á España y reciben alicientes y estímulos para
rebelarse contraella.
A despecho de tanta dificultad, entre las cuales, como se ve, cuentanpor algo las que
los Estados Unidos nos suscitan, todavía espera lamayoría de los españoles, y yo con
ella, que Cuba, por ahora, no ha deser libre, como el Sr. Clarence King ansía y
propone. Esperemos queCuba siga siendo libre, pero española, como la metrópoli
desea, perotenga por seguro el Sr. Clarence King que, si por desgracia y lo queDios
no permita, se agotasen nuestros recursos y tuviésemos queabandonar la gran Antilla,
no hay español peninsular que sueñe porespíritu vengativo con que aquello se vuelva
ó yankee ó merienda denegros. Por cima del patriotismo y más allá del patriotismo,
vive yalienta en nosotros el amor de casta ó de raza. Ojalá, primero, que Cubasiga
siendo española; pero si Cuba deja de serlo, ojalá que sea pronto,para gloria y
satisfacción de la antigua madre patria, una granrepública cultísima y floreciente.
Entonces, Máximo Gómez, por ejemplo,á quien ahora fusilaríamos ó ahorcaríamos sin
escrúpulo y para cumplircon una penosa obligación, brillaría con aplauso nuestro, á la
altura delos egregios libertadores; podría ponerse al nivel de Simón Bolívar y deJorge
Washington y tener estatuas y monumentos como los que ellostienen. Lo malo es que
bien se puede apostar uno contra mil á que eseestado de florecimiento y de grandeza
no llegará para Cuba, ni en muchossiglos, si prematuramente y con marcada y notoria
ingratitud, lograrasepararse ahora de la metrópoli. Queden, pues, tranquilos losanglo-
Remove